Capítulo I: Prehistoria en las baldosas de Palermo
Marginales dentro una Colonia plagada de buenos jugadores, los hermanos Cristián, Alberto y Jorge Samitier, los hermanos Marcelo y Justo Bonnet, y Santiago Leiro habían conformado un equipo de fútbol 5 que jugaba en la cancha de baldosas de Palermo. Un espacio acorde, también marginal, ya que los pibes más cancheros jugaban en el gimnasio central. Ese pequeño equipo de futbol 5/6 se autodenominaba “Brasil”, un nombre estimulante para emular a la gran selección verdeamarilla que asombraba con su fútbol en el Mundial de 1982.
Y fue cuando aceptamos un desafío del equipo conformado por los “colonos” de Palermo, liderados por Gonzalo Mayo y Ruben Cotella, que nos enfrentamos a un problema que hasta nuestros días significó un karma: el tema de las camisetas. Con el Negro, decidimos ir al Once a comprar un juego de camisetas amarillas con una sola consigna: que saliera muy barato. Y así fue: conseguimos unas que si hoy las vieran, les daría vergüencita ajena y que cumplían perfectamente su cometido, ya que nadie imaginaba que ese sería el origen de un gran equipo. Pero eso sí, tenían un pequeño defecto: en lugar de un escudo de la selección brasilera, lucían una insípida “V corta”, vaya a saber de qué, junto a unos tristecitos laureles, a la altura del corazón. Con el Negro nos miramos iluminados y dijimos “se llamará Vrasil con ‘V’ corta”. Y para disfrazar la grasada le agregamos una “s” y una “y”, que volvieron al nombre más “misterioso y cool”.
Se jugaron tres desafíos, si mal no recuerdo, contra aquel equipo de “colonos”, llamado “Internazionale”. Allí mismo comenzó la tradición de los banderines intercambiados y la cosa de la caballerosidad deportiva. (continuará)

Capítulo II: Un gol histórico que abrió las puertas de la gloria
Tras unas temporadas jugando de 3 en Kamasutra, el Negro Samitier sabía que su destino estaría junto a sus hermanos y su amigo Santiago, que tampoco quería seguir en Curros, donde alternaba titularidad en el arco. Corría el año 1988: por primera vez se iba a disputar un Torneo Clasificación para ingresar en la Categoría B del fútbol grande de CUBA.
El debut fue contra Fitness, un equipo integrado, entre otros, por Lisandro “Buitre” Moroni, quien años más tarde brindara sus mejores años con la camiseta dorada (pero esa es otra historia).
Aquella tarde, Vrassyl convocaría nuevos rostros para completar los 11. La recordada ausencia de Marcelo Bonnet, “que tenía que ir a ver a River”, provocó resquemores en la flamante capitanía. Aquella fue la primera vez que nos vimos las caras: aparecieron un tal Martín “Foxy” Echeverry -”un amigo del Nacional Buenos Aires, que es medio choto, pero viene con dos más”-; Ignacio “Lalo” Irigaray -uno de los amigos, retacón y zurdo- y Pablo Klimann -”un delantero con gol”-. Por otro lado, apareció Leonardo Krsticevic -a quien el Negro conocía de Viamonte- y un puñado de valientes, provenientes del Colegio Salvador, integrado por Diego Panelo, Juan García Elorrio, Francisco Caimari y Marcos Vegezzi. El plantel, obviamente, se completaba con el Beto Samitier, Jorgito Samitier y Justo Bonnet, las viejas glorias del joven equipo que jugaba en la canchita de baldosas.
Aquel debut contra Fitness fue un partido cerrado, mal jugado y con pocas llegadas, todas de ellos. Pero entre la bruma de la memoria asoma una pelota que le llueve a Lalo Irigaray, entrando de enganche, y la duerme de zurda junto a un palo, para decretar el primer y más duradero grito de gol. Fue 1 a 0. Exiguo, tímido, chiquito. Con ese triunfo, Vrassyl pasó a la instancia final del Torneo: un triangular que clasificaba dos equipos a la B. Vrassyl perdió ambos partidos. Uno de ellos contra un naciente Darrospide (en aquel momento se llamaba Copani), que nos pegó un pesto con 9. Así las cosas, Vrassyl quedaba afuera del sueño, pero la inesperada baja de Gladys (el tercer equipo en cuestión), abrió la puerta a la historia.
Por eso, aquel gol de Lalo Irigaray fue la llave que abrió el destino. (continuará)
Recuerdo la camiseta con sumo cariño. Aún tengo la “9″.
Queridos e inolvidables rivales:
Jamás pensé que aún hoy luego de tantos años se podría recordar con tanta alegría y simpatía nuestros épicos desafíos. Lamento no tener tan buena memoria como Uds., pero al ver la foto de aquel banderín que tan apasionadamente diseñé para intercambiar en el mítico encuentro deportivo no pude menos que sufrir un deja vú de recuerdos que aún hoy constituyen motivo de alegría y emoción. Gracias por tenernos en la memoria, gracias por este recuerdo tan lindo, gracias por tanto futbol (nunca olvidaré aquel gol de palomita en las canchas de nuñez al que nos sometió Marcelito Bonnet, ¡Que jugador!) y gracias por destacar el encuentro deportivo por sobre el resultado. Los saludo y recuerdo con mucha alegría.-
Rubén Enrique Cotella
Legendario “Profeta de Palermo”: sabíamos que el cyberespacio nos iba a encontrar para rememorar tiempos de baldosas y de colonia. Guaradamos aquel banderín que nos vió nacer entre los gratos recuerdos de juventud, tiempos de origen de este Vrassyl, que precisamente hace unas pocas horas, debutó en la categoría veteranos. Vaya el abrazo entonces para un protagonista de nuestra historia, que nos desafió el espíritu de caballerosidad deportiva que aún hoy sigue vigente en este Vrassyl.
[...] La historia [...]
Que buena la cyberconexión con viejos y queridos recuerdos. Querido Rubén Cotella si aún hoy tenés afecto por “la redonda” quizás esta historia tiene una vuelta de tuerca más y te sumás a veteranos…de Vrassyl.
El Buitre se llama Lisandro, Mariano es el hermano
Tenes razón Guido querido. te estuve llamando, contestame los mensajes plis
Aguante Vrassyl! Gracias Santi por recordar con tu pluma màgica los origenes de Vrassyl en la canchita de Palermo, todavia me acuerdo de la “V” chiquita y los laureles
Desde Mexico le mando un abrazo a los Vrassylero antiguos y los de ahora.
Foxi querido, si venis por este pais avisanos!
Santi, espectacular esto que armaste. Estoy muy contento de participar de este excelente grupo!!!
Muchachos! Que linda pagina…fue lo que siempre quise mientras disfrutaba jugar en Vrassyl.para con ustedes solo tengo palabras de agradecimiento y ustedes fueron muy importantes en mi formacion como persona y en el ambiente deportivo que hizo que pueda llegar a donde llegue. Siempre los mejores recuerdos de ustedes y ojala algun dia podamos cruzarnos en la maxima categoria…y porque no volver a vestir juntas la casa Verde-amarella.
Un gran saludo para todos y les deseo lo mejor de todo corazon!
PD: Como me hacian correr guachos!!! jaja…El gran recuerdo que tengo es cuando fuimos a Promocion contra Tu vieja para descender y les ganamos 4 a 2 en donde marque x duplicado. Fue en la cancha del medio de Fatima.