El reino del revés: el Junior sufre, el Senior despierta aplausos

Vrassyl te brinda un crisol de emociones. El Junior aminoró la marcha en el campeonato y, tras un partido terrible, con situaciones de alta angustia psicológica, empató 4 a 4 con el duro 8 perros. Entretanto, el Senior, de cara a finalizar la primera fase del campeonato, consiguió un claro triunfo y hasta se floreó en su visita a Estancias del Pilar. Ganó 3 a 0.

El Junior fue con un muy buen plantel a jugar contra 8 perros, uno de los mejores equipos de la categoría. Leiro, Martín, Pollo, Marcos y M. Latorre; Pablo, Oso, Sepu y el Negro; Diego y Nacho, el 11 inicial. A los 2 segundos de partido, primera llegada de Vrassyl: saque del medio y tirito de Diego, que se le escapa al arquero y se va besando el poste. Un aviso de lo que vendría: 15 minutos inciales en gran nivel, con Vrassyl controlando el juego en todas las líneas y generando llegadas profundas. No extrañó la apertura del marcador con desborde de Diego, asistencia para Nacho, que anticipó al arquero, lo dejó en el piso y empujó. 1 a 0.

A los 15, Vrassyl se duerme en el partido. Ocho perros logra un tiro libre en buena posición sobre la derecha de Vrassyl. Ejecución mediocre sobre la barrera, el arquero, que primero no la ve salir porque está tapado, luego llegan dos para conectar de cabeza, no lo logran, la pelota entra mansita por debajo del cuerpo del 1, que literalmente se come el gol. Con Vrassyl dormido, 8 perros levanta un poco. A los 30 lo irremediable: pelota limpia para el 9 de ellos, que recibe solito en posición de 11 y clava zurdazo que Leiro no logra desviar. 2 a 1, inmerecdio, porque Vrassyl había jugado gran fútbol en los 15 iniciales, con varias llegadas.

A partir de ahí, Vrassyl despierta del letargo y lo va a buscar. Entra Coco por Oso. Llegadas de Sepu, Nacho y Diego, sin puntería. Al descanso.

En la madrugada del 2° tiempo, mano a mano de Nacho que tapa el arquero. A partir de allí, Vrassyl buscó el partido con gran tenacidad, sin claridad, pero muchísimo empuje. Así llegó el empate, a los tumbos: definición de Pablo Haedo. 2 a 2.

Con la sensación de que Vrassyl era más, era obvio que llegarían más goles. Lo sorprendente fue cómo Ocho perros se puso otra vez en ventaja: córner desde la derecha. Esto ya se dijo una y chquicientas veces en Vrassyl: “si ataja Leiro, más vale penal que córner”. Centrito con parábola loca, el Pollo en el primer palo que no llega, que salta para abajo, y Leiro, ay Leiro, tirándose como bolsa de papas hacia el interior del arco para dar un manotazo sin gracia que no hizo más que asegurar el 3 a 2. Olímpico. 3° gol olímpico que le hacen a Leiro en su dilatada trayectoria. Y mazazo anímico para un equipo que era más y que jugaba mejor que el rival.

Minuto 25: el rival queda con 10 por doble amarilla. Y Vrassyl va. Con una fe inquebrantable, este equipo va. Se sobrepone al mal trago del gol olímpico y genera dos, tres ocasiones de gol, claritas. Oso a la cancha por el Negro. Hasta que, rodeada la manzana, con los volantes sobre el área rival, Nacho conecta una linda media vuelta abajo junto a un palo y empata otra vez el partido. 3 a 3. Corrían 35 minutos y Vrassyl quería más.

Más llegadas. Negro a la cancha por Martín. Maxi mete bien los cambios y busca liquidar el partido. En ese rato, Vrassyl fue puro empeño, pero no jugó bien. Con 10, Ocho perros lograba manejar la pelota y tenerla un rato arriba. Vrassyl era todo desesperación y reinaba cierto desorden que no se había visto en el resto del campeonato.

El árbitro dio 4 minutos más de descuento. Salida desde el fondo y el Pollo -qué tardecita, Pollo-, le entrega la pelota al ¡Nueve! -¡el mismo que había tenido una sola en el primer tiempo y la había clavado!-. Se la da mansita, por el medio, de cara al arco. El Nueve engancha y define cuando se habían jugado dos de adicional!!! Era para morirse. Sólo por nuestros errores estábamos perdiendo ese partido.

En un último alarido de fe, el equipo sacó del medio y fue a trepar el Everest. Metió al rival en el arco y tras 5 rebotes de tiros netos al arco en la misma jugada, Nacho -triplete- anotó un nuevo y angustioso empate. 4 a 4.

Ultimo saque desde el medio. Parecía que ya no habría más infartos. Pero no. Los delanteros de 8 perros la llevaron en dribling, nadie los frenó, hasta que el delantero quedó mano a mano con Leiro, pateó y la pelota impactó en el palo!!!! Era para enterrarse vivos. Gracias a Alá, fue final. 4 para Vrassyl, 4 para 8 perros.

Un rato más tarde, la angustia daría lugar a otra emoción, pero eso es harina de otro costal…

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