Dr. Jeckyll – Mr. Hyde> La dos caras de un arquero

por Santiago Leiro

Una tarde fui el Dr. Jeckyll. Un tarde fui Mr. Hyde. Lástima que nunca supe cuál es cuál. Cuando sea viejo, le voy a contar a mis nietos que una tarde me paré abajo de los 3 palos y, una vez más, no vi una. Que la primera que vino fue gol, como suele ocurrir cuando tengo una de esas tardes. Que debería darle más crédito a esa primera pelota y slairme de la cancha a tiempo. Una tarde en la que me patearon 3 veces y me hicieron 4 goles. Sí, porque el corner que metí de un manotazo no fue tiro al arco. Una tarde de esas en las que te preguntás, ¿por qué me ponen a mí?

Una tarde fui, ví y vencí. Esa tardem dijeron entrá que se lastimó el arquero. Y entré, como un bombero a apagar un incendio. Me acuerdo muy bien de esa tarde: la primera que me patearon, reaccioné como Amadeo. A puro reflejo saqué una pelota bárbara allá abajo y me quedé petrificado en el piso tras la volada, como para eternizar el momento. Aquella tarde me fui haciendo grande en el arco y hasta descolgué un centro en tiempo y medio. Los rebotes me quedaban a mí, hasta me tiraba para atajar pelotazos que nunca llegabn al arco. ¡Qué tarde gloriosa aquella! Y la frutilla del postre fue aquel penal, que le ofrecí patear a Guido, tan generoso, me dijo “hacélo vos, bebé”. Y le viborié el tobillo, y el arquero se calló para el otro lado, y la pelota entró mansita, dulce en el rincón.

Pero… pero… peroooo… podés creer, pibe, que aquellas tardes fueron LA MISMA TARDE!!!

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